
La ballena gris es una de las especies emblemáticas de El Vizcaíno.
Todos los años, este mamífero gigante llega a las aguas de
Baja California Sur para realizar su ritual de apareamiento
y parir a sus crías. Desde 1976 el lugar es conocido como el Santuario
de las Ballenas.
Además, siguiendo su ruta migratoria hacia el Pacífico, miles de aves descansan en El Vizcaíno, donde comparten el espacio con especies endémicas como pelícanos, patos, gaviotas y águilas pescadoras.
La reserva, creada el 30 de noviembre de 1988, se encuentra a 93 kilómetros de Guerrero Negro. Para visitarla se debe tomar la carretera Uno hasta el desvío a Bahía de la Asunción (kilómetro 75), el cual conduce al poblado de El Vizcaíno.
- La migración de la ballena gris: todos los años
estos mamíferos acuáticos recorren 9,000 kilómetros para realizar
sus rituales de apareamiento y parir a sus crías. Su osada travesía,
considerada una de las migraciones más espectaculares del mundo,
comienza en diciembre en el mar Ártico y termina en abril en
las lagunas Ojo de Liebre y San Ignacio, en la Reserva de Biosfera
El Vizcaíno, y en el complejo lagunar de Bahía Magdalena.
Las ballenas paren después de 12 ó 13 meses de gestación. Cada año cerca de 900 ballenatos nacen en El Vizcaíno. Los "pequeños" mamíferos son protegidos e instruidos por sus madres y otros cetáceos que, sin haber parido, ayudan a los críos a respirar y sumergirse en las templadas aguas de la laguna.
En la primera mitad del siglo XX la pesca excesiva puso al borde de la extinción a las ballenas; sin embargo, los esfuerzos para su protección lograron que la mermada población de solo 1,000 ejemplares sea recuperada de manera constante. En la actualidad existen cerca de 25,000, a pesar del aumento de la actividad humana en esta zona costera.
En la reserva no solo se ven ballenas grises. También es posible avistar, aunque con menor frecuencia, ballenas azules, jorobadas, cachalotes o ballenas de esperma y orcas.
-Arte rupestre en la sierra de San Francisco, en una zona de

profundos cañones y elevaciones rocosas en la que crece una tenue
alfombra de vegetación sobre el desierto, existen 300 galerías naturales
con pinturas trazadas con pigmentos naturales en la época prehistórica.
El tema principal de las representaciones son las escenas de caza. Se aprecian figuras humanas y animales de la región como el borrego cimarrón, además de aves, peces y ballenas. Las pinturas tienen una antigüedad de 10,000 años, aproximadamente; y, según la opinión de los nativos consultados por los primeros españoles llegados a la zona, fueron trazadas por una raza de hombres gigantes.
La sierra de San Francisco es ideal para acampar, porque ofrece hermosas vistas a los ojos de los viajeros. Eso sí, tenga en cuenta que es necesario contar con el permiso de la Unidad de Información de San Ignacio, el pueblo más cercano a las galerías.
Si bien la mayoría de las cuevas están abiertas al público todos los días del año, la mejor temporada para visitarlas es de octubre a mayo, cuando la zona goza de un agradable clima templado.
Para visitar el lugar hay que recorrer la carretera Uno desde San Ignacio, a la altura del kilómetro 75 se toma el desvío hacia la Bahía de la Asunción, hasta llegar al pueblo de El Vizcaíno, donde se inicia el camino a Rancho San Francisco de la Sierra, habitado por descendientes de los nativos cochimíes. Las pinturas rupestres están en los alrededores de la comunidad.
Se recomienda aprovisionarse con todo lo necesario (comida, agua, combustible) antes de visitar la zona de las pinturas rupestres. También se debe contratar un guía especializado y arrendar animales de carga.
- El gran mural de la sierra de Guadalupe: es una
herencia invaluable de los primeros habitantes de
Baja California
Sur, quienes grabaron en las rocas figuras humanas de gigantes
y una serie de dibujos zoomorfos.
Una de las peculiaridades de este registro pictográfico son las imágenes que representan escenas sexuales, relacionadas con los ritos de iniciación y fertilidad de los antiguos habitantes de la zona. En sus trazos destacan los colores rojo, negro, blanco y amarillo.
Estas imágenes no tienen parangón en el mundo, pues son las únicas pinturas rupestres que presentan estas características.
Se encuentra al suroeste de la sierra de San Francisco.
-Museo de San Ignacio: exhibe reproducciones artísticas
de las pinturas rupestres que abundan en Baja California, tanto
en el sur como en el norte. Aquí se puede conocer más sobre estas
manifestaciones prehistóricas y de los hombres que plasmaron sus
vivencias en las rocas.
El museo está abierto al público de lunes a domingo desde las 8:00 hasta las 18:00 horas.