-Coyoacán: es un barrio tradicional de calles empedradas,
iglesias coloniales, mercadillos bulliciosos, cafés y plazas sosegadas,
en las que aún se puede respirarse un aire evocador. Hasta hace
algunos años, se podría decir que se encontraba en las afueras de
la ciudad, pero el avance urbano borró la distancia. Se integró
a México.
Coyoacán -lugar de coyotes en lengua nativa- existe desde antes de la llegada de los conquistadores españoles. Dice la historia que luego de destruir Tecnochtitlán, Hernán Cortés vivió en esta localidad, siendo por un tiempo la capital de la Nueva España (nombre que recibió México a la llegada de los conquistadores).
De ese periodo datan sus primeras construcciones, como el Palacio
de Cortés -frente a los Jardines del Centenario- y el
Templo
de San Juan Bautista -uno de los más grandes del país-,
edificado entre 1538 y 1582.
Pero más allá de servir de refugio a un cruel conquistador, Coyoacán es cuna de intelectuales y artistas de fama universal, como la pintora y feminista Frida Kalho, quien nació y vivió con su esposo el muralista Diego Rivera, en la llamada Casa Azul, hoy convertida en museo (calle Londres 247).
El
Museo Frida Kalho alberga parte de su obra y
varios esbozos de sus pinturas, además de sus cartas de amor con
Rivera y los trajes indígenas que ella utilizaba, entre otros valiosos
objetos. A seis cuadras del lugar, en la calle Viena 45, se debe
visitar la casa en la que vivió y fue asesinado León Trosky, el
dirigente comunista que dejó la Unión Soviética por su enfrentamiento
con Stalin.
-
Polanco: es una zona exclusiva y cosmopolita que
se formó en la década del 20 del siglo pasado. Sus primeros residentes
fueron familias adineradas de origen judío, español y libanés. Localizada
al norte de Chapultepec, cuenta con lujosos restaurantes y numerosos
locales comerciales, además del
Centro Cultural de Arte
Contemporáneo, un museo innovador e interesante con exposiciones
permanentes de artistas mexicanos y extranjeros. Está en la calle
Campos Elíseos esquina con Jorge Elliot. Fue inaugurado en 1984.
-La Pirámide de Cuicuilco: es considerada una de
las construcciones más antiguas del Valle de México. Se trata de
un complejo ceremonial levantado en el año 500 a.C., siendo abandonado
en el 200 a.C.
Posteriormente, la lava del volcán Xitle la cubrió por completo. En 1923, el arqueólogo norteamericano Byron Cummings la descubrió luego de un año de investigaciones.
La pirámide -cuyo nombre en lengua náhuatl significa "lugar donde se canta y se baila"- está integrada por cuatro conos superpuestos, interconectados por escaleras y rampas. Tenía una altura de 27 metros, pero por la acción del tiempo se ha reducido a menos de 18.
-Xochimilco: por sus jardines flotantes y sus canales
surcados por románticas "trajineras" (embarcaciones cubiertas de
flores), es uno de los lugares más concurridos y pintorescos del
sur de la Ciudad de México. Localizado a una hora del centro, su
nombre significa "campos florecientes" en lengua náhuatl, mientras
que su origen se remonta a los pueblos lacustres de la época prehispánica.

Los hombres de estos pueblos crearon los jardines acuáticos o chinanpas, que en realidad son balsas tejidas con ramas y cubiertas de tierra, sobra la cual se siembran flores y plantas diversas. Con el paso del tiempo las raíces fungieron de anclas, convirtiéndolas en "islas". El sistema es utilizado hasta hoy.
La aventura por los canales de Xochimilco empieza en el embarcadero, donde se encuentran las "trajineras". Los fines de semana son particularmente seductores, porque no faltan mariachis

de voces portentosas, además de variedades -casi inacabables- de comidas y bebidas típicas.
De su pasado colonial, Xochimilco conserva la iglesia de San Bernardino, edificada a finales del siglo XVI. En su interior destaca uno de los retablos más antiguos de América.