Sumergirse, ser parte de la profundidad, un habitante más en las honduras del Caribe. Acercarse a las paredes de coral del Parque Marino Nacional Arrecifes de Cozumel o aventurarse en las aguas que rodean al arrecife Palancas, uno de los mayores del mundo, son experiencias sublimes que quedan grabadas en la memoria del viajero.
Las inmersiones pueden revivirse en el Parque Nacional de Chankanaab, que agrega a sus excelentes zonas de buceo un espectacular jardín botánico con más de 350 variedades de flora tropical, provenientes de 20 países, destacando 60 especies de palma y una diversidad de orquídeas.
A la par de sus sorprendentes paisajes naturales,
Cozumel,
localizada a 68 kilómetros mar adentro de Cancún y a 18 kilómetros
de Playa del Carmen, muestra importantes vestigios de su pasado
prehispánico en los templos y palacios mayas del Complejo de San
Gervasio, el monumento arqueológico mejor conservado de la isla.
Otras construcciones mayas no "resistieron" la presencia española que comenzó en 1518, con el desembarco de Juan de Grijalva. Posteriormente, cuando los hispanos se apoderaron de otras zonas costeras de México, decidieron abandonar la isla; en el siglo XVII, los piratas la convirtieron en su guarida. Un siglo después volvería a quedar deshabitada.
Pero no fue para siempre. Durante la Guerra de Castas, un levantamiento de nativos mayas por las desigualdades étnicas y sociales imperantes en México a mediados del siglo XIX, fue el refugio de los mestizos que huían de las ciudades para salvar sus vidas. Ellos fundarían San Miguel, el único centro poblado de Cozumel.
Hogar de diosas, refugio de piratas, caleta discreta de pescadores
mestizos. Avatares históricos de una isla que, hoy por hoy, es uno
de los mayores atractivos turísticos de la Riviera Maya. ¿Qué vendrá
después?… nadie lo sabe, la única certeza es que
Cozumel
seguirá siendo un lugar de belleza inspiradora.