Es una de las actividades más populares de la región, por la existencia de varias rutas señalizadas en la Sierra Tarahuamara, las mismas que se caracterizan por sus escarpadas pendientes y arrebatadores descensos.
Los circuitos chihuahuenses, tienen diferentes grados de dificultad, permitiendo a los ciclistas bisoños y expertos, recorrer a golpe de pedal caminos sencillos o temerarios que se entrometen por bosques, cañones y un sinfín de parajes profundos y trepidantes.
En Chihuahua, esta actividad deportiva se puede practicar sin mayores dificultades entre septiembre y junio. Los escenarios más reputados son las barrancas de Batopilas y de Cobre, los alrededores de la cascada Basaseachic y del pueblo colonial de Creel, en la Sierra Tarahuamara.
Entre las rutas destacan las siguientes:
- De Creel a Urique, es una ruta integrada por varios tramos independientes, como Creel-Areponápuchi (48 kilómetros), Areponápuchi-Bahuichivo (37 kilómetros) y Bahuichivo-Urique (54 kilómetros); además de los pasos por los poblados de Divisadero y Cerocahui.
El circuito es exigente y mezcla tramos pavimentados con caminos de terracerías. Tiene descensos constantes debido a la diferencia de altitudes entre Creel, a 2,000 m.s.n.m. y Urique, a 500 m.s.n.m. Durante todo el pedaleo se obtienen preciosas vistas de las barrancas de Urique, el Cobre y Tararecua.
- De Creel a Batopilas, es un exigente ascenso reservado para ciclistas con varios kilómetros de recorrido en sus piernas y en buena condición atlética. La ruta se divide en dos tramos: de Creel hasta Samachique (77 kilómetros) y Samachique a Batopilas (64 kilómetros).
En el primer sector se pedalea al máximo en una carretera pavimentada con muchas subidas y bajadas. Se aprecia atractivos escenarios naturales y culturales como el lago de Arakeko, la cascada y la Misión de Cusárare. A partir de Basihuare, la ruta presenta una agotadora subida de casi 4 kilómetros, que por momentos parece imposible de superar.
El segundo tramo comienza en Samachique, un simpático pueblo a 2,265 m.s.n.m., y termina en Batopilas, a casi 500 metros de altura. Desde el kilómetro 27 el trayecto mezcla extensas llanuras con bajadas impresionantes; entonces, la aventura se llena de vértigo y velocidad hasta llegar a Batopilas.