La emoción invade el cuerpo mientras las manos y los pies se aferran a las grietas de una pared rocosa. Es una lucha tenaz y persistente contra la gravedad y su mandato de que todo lo que sube debe de bajar. Quizás por este espíritu de lucha y contradicción, el deporte de la escalada gana cada vez más adeptos y cultores en el planeta.
En Chihuahua, tierra de barrancas y cañones, los escaladores encuentran numerosas rutas en las ásperas paredes naturales. Los escenarios más propicios para la práctica de este deporte son:
- El Gigante, es un impresionante peñón de 884 metros de verticalidad en la barranca Candameña. Tiene cinco rutas diferentes y sus grados de dificultad varían entre los 5.12 y 5.13.
- Rancho San Lorenzo, está dentro del Parque Nacional Cascada de Basaseachic, presenta 54 rutas con distintos grados de dificultad, las mismas que oscilan entre los 5.8 y 5.13.
- San Juanito, es una pared con 10 rutas, entre los 5.10 y los 5.11 grados de dificultad. Se encuentra en un poblado cercano a Creel.
Asimismo, los descensos en rapel son muy comunes en Chihuahua. Aquí hay excelentes rutas en escenarios naturales que conmueven por su imponencia y, en casi todo los casos, por la impetuosa presencia de las cascadas.
Una de las zonas favoritas de los deportistas es la peña El Gigante, que ofrece 884 metros de puro descenso. Se encuentra en la barranca de Candameña.
ESCALADA EN DURANGO
Las elevaciones de Tamazula, a 239 kilómetros al oeste de Santiago Papasquiaro, son muy adecuadas para la práctica de la escalada y el rapel. Estas actividades convocan a decenas de entusiastas deportistas, deseosos de mostrar su destreza y habilidad en las paredes desafiantemente rocosas.
En sus momentos de solaz y descanso, los deportistas pueden visitar la preciosa parroquia de San Ignacio de Loyola, edificada en el siglo XVIII, así como una vieja casa de piedra, en la que habría nacido el primer presidente de México, Guadalupe Victoria.
Otro espacio de aventura es el cañón de la Concha, en el municipio de Peñón Blanco, a 125 kilómetros al noroeste de Durango por la carretera 40. Sus muros rocosos permiten la práctica de la escalada y el rapel.