La compleja topografía de la Sierra Madre, cadena montañosa que cruza el estado de Durango, ofrece paisajes boscosos y rincones inexplorados, propicios para largas y apasionantes caminatas. Aquí, las aventuras comienzan, casi siempre, en caminos sinuosos que se pierden en la espesura de los bosques de coníferas.
Uno de estos rincones es el cañón de Bacis, formado por la fuerte erosión del río Remedios. Su entorno geográfico presenta zonas escarpadas, bosques (hábitat de venados, ardillas y un sinnúmero de aves) y cerros empinados, como Alto Tarabilla y Los Monos. Excelentes para la exploración:
- Cerro Alto Tarabilla, cerca al poblado de los Altares. Tiene una altitud de 2,860 metros. Es todo un reto para los que buscan emociones fuertes.
- Cerro Los Monos, a 8 kilómetros al sureste del poblado Sapioris, cuenta con escarpadas paredes verticales de 2,600 metros. Aquí los intrépidos visitantes no sólo disfrutan del ascenso, sino que se convierten en privilegiados observadores de un legado milenario: las pinturas rupestres.
Para visitar el cañón desde la ciudad de Durango, capital del estado del mismo nombre, hay que tomar la carretera 23 hasta Santiago de Papasquiaro (186 kilómetros) y desde hay recorrer 172 kilómetros con dirección noroeste.
También se recomienda visitar la cascada Charco Verde, en Pueblo Nuevo. Tiene una caída de 30 metros de altura y sus alrededores son un sueño para las actividades deportivas, entre ellas el senderismo. Durante su recorrido es posible que encuentre algún gambusino en el cauce del río (buscador de oro).