Al final de un buen festín, no hay
nada mejor que un delicioso postre de huevo, preparado con migajas
de pan, leche y azúcar, luego de pasar por el horno se le agrega
un toque de almíbar; o los
mostachotes de Durango, unos
merengues que suelen acompañar a las copas de helado.
Si se trata de brindar, hágalo con mezcal (aguardiente destilado del maguey), una de las bebidas más entrañables y degustadas de México. Su toque fuerte y agradable lo hace ideal para acompañar cualquier banquete.
Una opción más sueva y agradable es el licor de durazno. Esta bebida es preparada con frutos maduros y pelados, los mismos que se dejan macerar en alcohol de caña. Al mes este es cambiado por un jarabe a base de azúcar, agua y vainilla.