En el Centro Histórico de la ciudad se yergue la joya arquitectónica
de mayor relevancia de
Durango: la Catedral, erigida
entre 1685 y 1787 sobre una modesta parroquia de adobe con techo
de paja, que era llamaba San Mateo.
Imponente y sobrecogedora, esta ecléctica Casa de Dios conserva entre sus reliquias una singular escultura de la Virgen de la Purísima Concepción, hecha con una sola pieza de marfil, aunque su tesoro más preciado es su sillería de 1715, con 57 asientos de madera tallada y cubiertos de oro.
La exquisita arquitectura colonial de
Durango,
capital del estado del mismo nombre, se complementa con un espléndido
entorno natural. No se debe dejar de visitar lugares fantásticos
como la misteriosa zona El Silencio, un desierto de sal cargado
de energía, donde las brújulas no hallan el norte, los relojes dejan
de andar y las ondas radiales se pierden.
Otro espacio natural que escarapela la piel es el Espinazo del Diablo, un camino rodeado de barrancas que se convierte en un privilegiado mirador de la Sierra Madre Occidental (2,200 msnm).
Durango, a 903 kilómetros de la Ciudad de México,
fue la cuna de Doroteo Arango… ¿De quién? se preguntará usted con
justificada razón, pero el tal Doroteo fue, nada más y nada menos,
que el mítico Francisco "Pancho" Villa, apodado como el "Centauro
del Norte", uno de los líderes emblemáticos de la Revolución Mexicana
de principios del siglo XX.
Un lugar que no puede quedarse fuera del recorrido viajero es el Mercado Gómez Palacio (a cien metros de la Catedral). Aquí encontrará artesanías fabricadas por hábiles artesanos que realizan maravillas de cestería (bolsas, petates, canastas, sombreros y curiosos objetos decorativos); además podrá adquirir delicadas figuras talladas en madera.
Y después de una mañana de compras en la ciudad no hay nada mejor que probar un tradicional caldillo durangueño preparado con filete de res frito con ajos, cebollas, jitomates y chiles. Y si lo que desea es endulzar su paladar está obligado a degustar los dulces de nuez, almendra y manzana.
En estos tiempos modernos, la economía de
Durango
sigue sustentándose en la minería (oro y plata), pero también se
ha logrado un importante desarrollo agrícola y ganadero, siendo
en este campo el primer Estado productor de leche caprina, materia
prima con la que se fabrican quesos de sabor inolvidable, capaces
de seducir los gustos más refinados.
Delicias producidas, principalmente, por los menonitas, una comunidad religiosa que trata de mantenerse alejada de las "ventajas" tecnológicas del mundo moderno (aunque ya han aceptado la electricidad y los automóviles).
Los primeros menonitas llegaron a
Durango a principios
del siglo XX, agrupándose en los alrededores de la capital estatal.
Desde entonces, se dedican al cultivo de la tierra y a la preparación
de quesos y embutidos. Ellos son autosuficientes y defienden férreamente
su fe y costumbres.
Al visitar
Durango, "la tierra del cine", usted
se volverá el protagonista de una gran película. Sí, de esa película
que se proyecta en la memoria de los viajeros cuando vuelven a casa,
aquella que queda grabada para siempre en la mente y en el corazón.
El filme será tan exitoso que no tendrá dudas en rodar una segunda
parte… ¡Luces, cámaras, acción!...