-Mercado Libertad: colorido, agitado, inquieto,
bullicioso, lleno de mercancías, de gente que mira, pregunta, regatea,
duda, se anima y compra; de vendedores que ofrecen desde los productos
más sencillos y cotidianos hasta los objetos menos esperados. De
todo y para todos los gustos.
Así es el mercado Libertad o San Juan de Dios que carga con la fama de ser el de mayores dimensiones del hemisferio occidental; en fin, un auténtico atractivo para los viajeros que se sentirán en una aula gigantesca, porque en cada lugar recibirá una clase sobre las costumbres, hábitos y peculiaridades de los pobladores de Guadalajara y del estado de Jalisco.
Antes de su "graduación", el visitante puede poner en práctica lo aprendido y aventurarse a comprar algunas de las muchísimas piezas artesanales que se ofrecen en Libertad. El abanico de posibilidades es muy amplio y lo más probable es que usted tenga problemas en elegir entre los zapatos o los sombreros, entre los juguetes tradicionales o las piezas de barro, entre las joyas de plata o las de oro.
Se encuentra en las avenidas Javier Mina y Cabañas, a la espalda de la Plaza Tapatía.
-Plaza de los Mariachis: animada y musical, folclórica
y llena de tradición, así es este rincón de la ciudad en el que
todas las tardes se reúnen grupos de mariachis, para entonar -guitarra
en mano- esas canciones entrañables y populares que se han convertido
en verdaderos himnos mexicanos.
La plaza lleva el nombre oficial de Pepe Guízar Morfín, en honor al llamado "pintor musical de México", un compositor y cantante tapatío que nació en la capital de Jalisco en 1912. Entre sus composiciones destaca Guadalajara, un tema en el que destaca el alma provinciana de su tierra.
A la par de la música, en esta plaza el visitante puede degustar lo mejor de la gastronomía local. Se encuentra en la Calzada Independencia, una de las arterias principales de la ciudad.
-Templo Expiatorio: fue diseñado por el arquitecto
Ignacio Díaz y data de 1897. Es de estilo neogótico y su fachada
presenta tres pórticos con relieves que evocan pasajes de la historia
sagrada. En su interior destaca un vitral francés ubicado en el
ábside principal. Por sus características arquitectónicas, el templo
se asemeja a la Catedral de Orvieto, en Italia. Está localizado
en la calle López Cotilla y Escorza.
-Tlajomulco de Zúñiga: descendientes del grupo
étnico de los nahuas habitan en este pueblo plagado de sitiecitos
interesantes, cuyo nombre traducido al español significa: "lugar
del montón de tierra" o "tierra en el rincón".
Aparte de la Capilla del Hospital (siglo XVIII) y la Parroquia de Santa Anita (1732), este municipio es famoso por su producción artesanal, destacando los trabajos de talabartería, sillas de montar, mangos de madera, muebles, cerámicas, metates y las simpáticas y coloridas mulitas confeccionadas con las hojas del maíz.
Se encuentra a menos de 20 minutos de Guadalajara.
-Tlaquepaque: no es necesario dejar la zona metropolitana
de Jalisco para encontrar un lugar evocador, con artesanos que derrochan
creatividad. De gesto colonial y animado por las voces, cuerdas
y vientos de los mariachis, este pueblo emana un aura bohemia que
convoca, atrapa y fascina a los viajeros.
Su nombre proviene de la voz náhuatl "tlalipac" que significa "lugar sobre lomas altas de barro", ese mismo barro que los alfareros de ayer y de hoy utilizan para crear las hermosas piezas que forman parte de la variada oferta artística de un pueblo en el que abundan las tiendas de artesanía.
Pequeñas o grandes, modestas o lujosas, las tiendas de Tlaquepaque siempre tienen algo lindo que ofrecer: ceramios, piezas de vidrio soplado y de cristal, muebles tallados a mano, esculturas con corazón de chatarra y gráciles figuras de papel maché, entre otros peculiares objetos frutos de la destreza, hijos de la inspiración.
La visita no estaría completa sin degustar la gastronomía típica y escuchar a los mariachis que se congregan en el Parían, un edificio construido en 1883, con portales donde funcionan puestos de comida y un escenario donde se presentan espectáculos musicales.
-Tonalá: es un sosegado pueblo de artesanos, cuyo
nombre proviene de la voz náhuatl "tonallan" que traducida al español
significa "lugar por donde es sol sale"; pero más allá de la presencia
del astro rey, la comunidad es un reducto de gente imaginativa,
heredera de una larguísima tradición alfarera.
En los albores del desarrollo cultural mexicano, la zona fue poblada por los zapotecas, posteriormente aparecieron otros grupos étnicos, entre ellos los tonaltecas, quienes impusieron sus costumbres en casi todos los ámbitos de la sociedad primigenia.
La oferta artesanal del pueblo gira, principalmente, en torno a la cerámica, pudiéndose encontrar una increíble variedad de platos, jarros, tazas, floreros, cántaros, ollas, entre otros objetos utilitarios y decorativos.
Los jueves y domingos son días especiales, animados y coloridos, porque las calles céntricas son tomadas por los artesanos de Tonalá y de los pueblos vecinos, durante el tianguis (mercado), un acontecimiento impresionante, cuyas raíces se remontan a la época prehispánica.
El pueblo está localizado a 15 kilómetros de Guadalajara, a una altura de 1,660 msnm.
-Zapopan: a 8 kilómetros del centro de la ciudad
y a una altura de 1,584 msnm, se encuentra este municipio fundado
en 1541. Entre sus múltiples atractivos destacan la Basílica de
la Virgen de Zapopan, "Patrona de Guadalajara", y el Museo Etnográfico
Huichol, donde se exhiben objetos creados por los hombres y mujeres
de este grupo étnico.
- Basílica de la Virgen Zapopan: su construcción se
inició en 1690, siendo terminada 40 años después. Posteriormente,
se erigirían las portadas del atrio (1837) y las torres profusamente
decoradas (1892). Su fachada es de estilo barroco plateresco,
mientras que las columnas dóricas del interior muestran ciertos
rasgos góticos. Su altar principal -de mármol y ciprés- alberga
la imagen de la Virgen de Zapopan, hecha con pasta de caña de
maíz y conocida como "La Pacificadora", porque, según dicen,
en cierta ocasión los frailes españoles la utilizaron para serenar
los caldeados ánimos de los nativos.
Se encuentra al final del Paseo Teopiltzintli, una bonita área peatonal.
- Museo Etnográfico Huichol: desde 1998 la Sala Capitular
del convento de San Francisco, en el conjunto arquitectónico
de la Basílica de Zapopan, es un espacio que resume la historia
y la cosmovisión de los huicholes, un pueblo de origen prehispánico
que habita en la Sierra Madre Occidental. Además se exhiben
artesanías elaboradas por los hombres y mujeres de esa etnia.
-Tequila: es la cuna de la afamada bebida mexicana, aquella que
achispa el espíritu y alegra corazones. Su nombre en lengua náhuatl
significa "lugar de hierbas silvestres", quizás en referencia a
los plantíos de agave azul, la materia prima del fortísimo licor.
Solo en esta zona de Jalisco y en algunas áreas del estado de Michoacán crece la variedad del agave Weber Azul, la única que se utiliza para la fabricación del tequila, bebida que se ha convertido en uno de los principales símbolos de la cultura mexicana.
Una buena alternativa para conocer esta tentadora zona es el llamado Tequila Express, una excursión en tren por los campos repletos de agave, que permite conocer todos los secretos de la bebida.