-Estero San José, un pedazo de verdor en la arena
del desierto. Un oasis de frondosa vegetación, una escala obligada
para más de 200 especies de aves migratorias, así es esta reserva
natural de 50 hectáreas que se encuentra en la desembocadura del
río San José, en el mar de Cortés.
La exuberante vegetación del estero parece ser un milagro en una zona desértica en la que solo llueve cuatro o cinco días al año, generalmente en setiembre, por lo que la flora de San José está adecuada para almacenar y aprovechar al máximo el agua de las precipitaciones.
Antes de desembocar en el mar de Cortés, el río San José recorre 30 millas. Al llegar al océano, la marea alta contribuye a mezclar el agua dulce y salada, lo que origina una solución rica en nutrientes que termina sedimentándose, lo que favorece la explosión de vida.
En la parte superior del estero el agua es fresca y existe gran variedad de plantas; pero, en la parte baja, solo crece la flora que puede dominar el alto grado de salinidad. Asimismo, los peces y otras especies marinas pasan su etapa juvenil o de larvas debido a la gran cantidad de alimentos que le permiten desarrollarse y alcanzar su nivel adulto antes de volver al océano; también las aves que en sus migraciones hacen escala en la zona, aprovechan la abundancia de semillas y frutas pequeñas para saciar su hambre y recuperar fuerzas.
Desde la perspectiva antropológica, el estero, por su abundancia de vida, atrajo a los indios pericues, quienes fueron los primeros en establecerse en la zona. Tiempo después los españoles fundarían la misión de San José (1730).
Por la tranquilidad de sus aguas el estero puede ser surcado en kayak, lo que permite apreciar más de cerca su exótica belleza.
-Cabo San Lucas: en la década del 70 del siglo
pasado, este antiguo pueblo de pescadores se transformó en un destino
turístico. Las razones sobran para el cambio: una bahía pequeña
y pintoresca, soñada; un mar excepcional de aguas transparentes,
con cadenas de corales negros y cascadas submarinas de arena.
Localizado a 241 kilómetros de La Paz, la capital del estado de Baja California Sur, el Cabo San Lucas es un paraje de árida belleza, donde se puede pescar, bucear entre corales o practicar cualquier deporte acuático. Todo un reto aventurero que se complementa con excelentes servicios e infraestructura, lo que hará más placentera su estadía.
En el Cabo San Lucas -en la punta de la península de Baja California- encontrará más de lo que busca. Un paisaje divino, excelentes hoteles, restaurantes que halagarán a su paladar, tiendas repletas de exclusividades, una marina moderna e increíble y una vida nocturna que llama al insomnio.
-El Arco: el vaivén persistente de las olas esculpió
la roca durante cientos, quizás miles de años hasta crear un arco
monumental e imponente justo en la punta de la península de Baja
California, por lo que es el único "finisterra" (fin de la tierra)
en el mundo.
Bajo la sombra del arco se juntan las aguas del mar de Cortés y del océano Pacífico; además, en su superficie rocosa y ríspida habitan traviesas focas y leones marinos, siendo uno de los mayores atractivos de este coloso de piedra que se ha convertido en el símbolo principal de Los Cabos, tanto así, que aparece en el escudo municipal.
En el Arco -localizado en el Cabo San Lucas- se realizan excursiones en lanchas con fondo de cristal, que permiten apreciar a los peces de colores que viven en las aguas transparentes que rodean al monumento natural.
-Playa del Amor: cada cuatro años en las cercanías
del famoso Arco del Cabo San Lucas se forma una lindísima playa
de arena blanca que es visitada, principalmente, por amorosas parejas
que llegan a la zona para jugar con las aguas, retozar en la orilla
o, simplemente, caminar al atardecer.
En esta playa se tiene una vista espectacular del mar de Cortés y del océano Pacífico. Para los románticos se realizan divertidos paseos en lanchas con fondos de cristal.
-El Faro de Cabo Falso: en sus mejores tiempos
guió a las embarcaciones que surcaban el mar. Hoy, es un esqueleto
abandonado que se reclina sobre las dunas que lo rodean. Fue construido
en 1890 y, a pesar de su aparente abandono, es una de las mayores
atracciones del Cabo San Lucas.
A pesar de estar localizado a pocos kilómetros del centro, al faro solo se puede llegar a caballo o en vehículos 4 x 4, medios de transporte que se pueden alquilar sin problema en el centro de la ciudad.
-La Marina: es el corazón turístico del Cabo San
Lucas. Un lujoso punto neurálgico con zonas de atraque para más
de 350 yates y botes, innumerables restaurantes, tiendas en las
que podrá encontrar todo lo que necesite y un gigantesco centro
comercial.
La Marina es agitada e inquieta, especialmente en el anochecer, cuando los centros de diversión abren sus puertas y todo se vuelve fiesta.
Al amanecer, cuando los viajeros proponen los últimos brindis, los pescadores del pueblo alistan sus aparejos y embarcaciones antes de echarse a la mar, en busca de dorados, atunes y pargos, e, inclusive, marlines.
-El Corredor: es una vía de 32 kilómetros que une
la apacible ciudad de San José del Cabo con Cabo San Lucas. Tiene
cuatro carriles y es una de las vías más importantes de Baja California,
permitiendo el tránsito rápido y fácil de las miles de personas
que van de un cabo al otro.
El corredor se erige en forma paralela al mar de Cortés y está flanqueado por lujosos hoteles, campos de golf y bellísimas playas, siendo una de las zonas más exclusivas de Los Cabos. Es ideal para ir de compras o divertirse en los centros nocturnos.
Movilizarse por el corredor es bastante sencillo. Existen taxis y autobuses que cubren la ruta. El trayecto es muy interesante y permite disfrutar de la belleza costera, especialmente de las playas Palmilla, El Chileno y Santamaría, entre otras.