Durante la época colonial, la bahía fue el refugio perfecto de los
galeones que venían de oriente. Muchas de estas embarcaciones, como
la Nao de China, se ocultaban en
Manzanillo para
librarse de los temibles piratas.
Taimados y ambiciosos, los piratas que anhelaban apoderarse de las valiosas mercancías orientales encontraron el recóndito refugio, entonces este pedazo de la costa del Pacífico de México fue bombardeado en más de una ocasión por los furibundo hombres de mar, creando zozobra en el pequeño astillero y caleta portuaria.
Fue recién en 1825 que la bahía recibió el nombre de
Manzanillo,
en honor a la flor del mismo nombre, que emana su delicada fragancia
por casi todos los rincones de la bahía. Su ascenso a ciudad se
produjo en 1873 y en 1908 recibió la denominación de puerto oficial,
gracias a su conexión ferroviaria con la ciudad de Guadalajara.
Hoy, esta pujante ciudad portuaria, a 1,290 kilómetros de la Ciudad
de México, es la joya turística de Colima, un estado de geografía
montañosa, con simpáticos valles y esa delgada franja costera en
la que se encuentra
Manzanillo y sus playas de
arena dorada,
Manzanillo y su marina en la que
atracan cruceros de todo el mundo,
Manzanillo y
sus escenarios perfectos para la práctica de los deportes náuticos.
El imponente desarrollo turístico de este paraíso marino se concentra
en sus dos bahías: Santiago y
Manzanillo, donde
existen complejos hoteleros de categoría mundial, como Las Hadas,
donde se grabó a finales de la década del 70, la película "10, la
mujer perfecta", cinta que consagró a la actriz Bo Derek.
Pero el mayor atractivo de
Manzanillo siguen siendo
sus playas: hermosas, cálidas, para todos los gustos. Algunas de
corrientes serenas, otras de aguas agresivas. También hay varias
escondidas y muchas que se enfrentan al mar abiertamente. Un vastísimo
abanico de relajo y aventura.
Y este mar lleno de hermosura es ideal para la práctica de la pesca
deportiva, porque
Manzanillo es considerada la
"Capital Mundial del Pez Vela", una de las piezas más preciadas
por los cultores de esta actividad. Además, aquí se realizan constantemente
importantes campeonatos internacionales.
Quien decida visitar
Manzanillo debe aprovechar
su estadía para darse un saltito a la capital estatal, Colima, una
ciudad de raíces mestizas, célebre por sus singulares ceramios llamados
iztcuintli (tienen forma de perro) y por la monumentalidad de sus
complejos prehispánicos, herencia de las culturas más representativas
del occidente mexicano.
Tampoco se deben ignorar los pueblos tradicionales de Comala y Suchitlán o dejar de respirar los aires de bohemia de la Barra de Navidad, una comunidad de inspirados artistas.
Manzanillo es una tierra calurosa (el promedio
anual es de 26 grados centígrados), de playas que conquistan con
el guiño de sus olas y de aventuras que se convierten en inolvidables.
Un lugar que deja su huella en el alma del viajero, porque no es
solo mar y sol, sino algo más, siempre un poquito más.