- Petcanche: es una de las haciendas más antiguas
de la región y por su innegable prestancia e importancia histórica
fue declarada por las autoridades ediles como patrimonio de
la ciudad de Mérida en 1997. La casona es de origen colonial
y perteneció a don Francisco de Loayza, quien mandó a edificarla
en el siglo XVI. Destacan sus amplios corredores, la estancia,
la capilla y el comedor, donde se conservan muebles y elementos
decorativos de la época, entre ellos una exquisita mesa de mármol
de carrarra.
Durante el auge del henequén la hacienda mantuvo sus brillos. Se encuentra en el fraccionamiento Brisas, a través de la carretera Chichí Suárez (Mérida).
- San Antonio Cucul: es la única hacienda del siglo
XVII que se conserva en perfectas condiciones. Es una hermosa
finca colonial, con paredes de piedra y roca caliza. Sus amplios
y bien cuidados jardines y su vistosa arquitectura la convierten
en un destino imprescindible en su itinerario de viaje.
La hacienda está al norte de la ciudad, dentro del área urbana. Cuenta con guías que harán más placentera su visita.
- San Pedro Chukuaxín: es una hermosa construcción
ecléctica que mezcla líneas clásicas de la arquitectura colonial
con características neoclásicas, introducidas en su remodelación.
Su fachada resalta por su amplio portón y los detallas de los
vanos en sus grandes ventanales; mientras que en su interior
ostenta una ornamentación propia del siglo XIX, con elementos
de la época virreinal.
Se encuentra en la colonia Chuminópolis y en la actualidad es la sede de la Casa de la Cristiandad, un movimiento católico seglar. Es considerada patrimonio de la ciudad por ser una de las haciendas más antiguas de Yucatán.
Cuenta la historia que sus primeros dueños fueron los hijos y nietos de los conquistadores. En el siglo XVII la propiedad pasó a manos de la Compañía de Jesús hasta 1767, año en que la orden fue expulsada de México.
- Chenche de las Torres: se asemeja a un castillo
por las grandes torres de su casa principal y del cuarto de
las máquinas. Otro espacio atractivo dentro de la hacienda es
su capilla, la cual muestra un singular estilo gótico. Un detalle
singular es el escudo que existe en su fachada, propio de la
época renacentista.
- Katanchel: es una impresionante hacienda de estilo
colonial, con bellas y evocadoras instalaciones que transportan
imaginariamente al visitante al siglo XVII, cuando la actividad
principal en las 220 hectáreas de la finca era la crianza de
ganado vacuno y caballar.
A mediados del siglo XIX e inicios del XX, las instalaciones sufrieron severas transformaciones que alteraron su diseño original. Después de los cambios, la hacienda -cuyo nombre en lengua maya significa en español "donde se pregunta al arco del cielo"- se convirtió en una soberbia finca henequenera.
En la actualidad es un exclusivo hotel que brinda a sus huéspedes las comodidades del mundo moderno dentro de ambientes que han recuperado sus rasgos coloniales, luego de un arduo trabajo restauración.
Se encuentra a la altura del kilómetro 24 de la vía Mérida-Valladolid.
- Kancabchén: es una hacienda ganadera y henequenera
que surgió en las tierras de Yucatán en 1890. Su primer dueño
fue Pascual Gamboa Rivera, luego la propiedad recayó en un pariente
hasta 1985, año en la que fue adquirida por la familia Ponce
García. A partir de entonces se convirtió en un rancho lechero
y en un lugar de descanso y recreo para los turistas, quienes
disfrutan de los eventos que reflejan las tradiciones y costumbres
del estado.
Cuenta con excelentes vacas de origen suizo, cuya producción alcanza los dos mil litros de leche diarios, siendo uno de los centros más importantes de la zona. Además, en sus 230 hectáreas se puede observar medio centenar de caballos pura sangre y briosos gallos de pelea.
En Kancabchén, palabra maya que traducida al español significa "pozo de tierra roja", se organizan reuniones con danzas y músicas del folclore yucateco, las cuales pueden ser observadas hasta por 1,500 personas. La hacienda se encuentra en el municipio de Baca, a 22 kilómetros de Mérida.
-Complejo Arqueológico de Dzibilchaltún: es uno de los pocos
centros poblados mayas, que fuera habitado ininterrumpidamente desde
el año 600 a.C. hasta la llegada de los españoles.
En Dzibilchaltún, localizado dentro de una reserva natural, se han hallado más de 8 mil construcciones de piedra, siendo las más importantes el Palacio, el Templo del Pedestal y el Templo de las Siete Muñecas, este último llamado así por las siete estatuillas que se hallaron en su interior, las cuales pueden ser vistas en el museo de sitio.
En este edificio ser realiza una impactante ceremonia durante el equinoccio de otoño y primavera (21 de marzo), un inigualable espectáculo solar en el que se cree se proyecta la imagen de Chaac, el dios de la lluvia.
Dentro de este complejo arqueológico está el cenote Xlacah (pueblo viejo en español), un profundo pozo de agua rodeado de gran variedad de plantas y animales, con especies únicas en su género. Los mayas consideraban a estas formaciones como lugares sagrados.
Para llegar a Dzibilchaltún (palabra maya que significa "donde hay escrituras sobre piedras planas") se deben tomar los taxis-colectivos que tienen su parada inicial en el parque San Juan, entre las calles 69 y 64 de la ciudad de Mérida. La distancia es de 22 kilómetros.
-Puerto Progreso: su importancia se remonta a la
época, cuando era el lugar de atraque y zarpe de las embarcaciones
provenientes de mares lejanos. En la actualidad mantiene su rol
primordial dentro de estado de Yucatán, gracias a una admirable
obra de ingeniería, que le permite recibir naves de gran calado,
incluidas esas "ciudades flotantes" llamadas cruceros turísticos.
Hasta mediados del siglo XX, Progreso fue un pueblo de pescadores, con antiguos templos coloniales, modestas casas y fabulosos atardeceres; pero su faz comenzó a cambiar en 1950, cuando en sus costas comenzaron a "aparecer" hermosas casas de playa.
En las cercanías de Progreso, localizado a 36 kilómetros de Mérida, existen otros paraísos de arena y mar, como Yucalpetén, Sian-Kaán, Chelém, Chuburná, San Benito, San Bruno, entre otros.
-Izamal: es una ciudad mestiza, quizás la más bella
del estado de Yucatán. Sus orígenes se remontan a la época maya,
cuando era un lugar de adoración a Iztamatul, el dios creador de
las lluvias y la sequía, que era visitado por una multitud de peregrinos.
Con la llegada de los españoles casi la mayoría de los edificios mayas fueron destruidos, entre ellos el templo Popolchach, sobre el que se construyó en 1553 el convento de San Antonio de Padua, siendo su principal impulsor el padre Diego de Landa. Una soberbia construcción que cobija en su interior el atrio más grande de México.
Entre los vestigios mayas que aún se pueden observar destaca el Templo Kinich Kakmó, dedicado al dios Sol, una pirámide que por su volumen es la tercera más grande del país. También existen otras plataformas prehispánicas en los cerros que rodean la ciudad.
Izamal, localizada a 72 kilómetros de Mérida, es una ciudad sumamente religiosa, razón por la que fue elegida como sede del encuentro entre el Papa Juan Pablo II y las tribus indígenas de México y América Central, realizado en 1993.
-Sisal: es un puerto pesquero de gran actividad
comercial. Su importancia histórica se remonta a los últimos años
del siglo XIX y los primeros del XX, cuando se convirtió en la puerta
de salida de los numerosos productos elaborados con el huenequén
yucateco, una valiosa fibra vegetal utilizada para la fabricación
de sogas y cordeles, entre otros derivados.
La bonanza comercial del puerto atrajo a temibles piratas deseosos de apropiarse de suculentos botines, por lo que las autoridades se vieron en la obligación de levantar sólidas fortificaciones para proteger a sus habitantes, las que perduran hasta hoy.
Pero Sisal no es solo un puerto, sino un acogedor balneario, con playas de arena fina y blanca; y un lugar de reposo para bandadas de patos canadiense y otras aves migratorias. Se encuentra a 53 kilómetros de Mérida.
-Celestún: manglares, islas y lagunas en las que
habitan cocodrilos, pavos de monte, armadillos, venados de cola
blanca, flamencos rosados y más de 70 especies de aves, e importantes
poblaciones de reptiles y peces, configuran un espacio natural de
belleza interminable, que forma parte de la Reserva de la Biosfera
Ría Celestún.
Los viajeros pueden surcar la zona en cómodas embarcaciones, ideales para apreciar con detenimiento la riqueza de flora y fauna de Celestún, el puerto de mayor afluencia turística de Yucatán.
Una visita a este paraíso natural tiene que incluir la degustación de la gastronomía tradicional, una exquisita y deliciosa explosión de sabores marinos. Se encuentra a 96 kilómetros de Mérida, en el litoral del Golfo de México, entre Yucatán y Campeche.
-Uxmal: por la pureza de su estilo, su perfecta
arquitectura y avanzado arte es una de las ciudades emblemáticas
del mundo maya, considerada por la UNESCO como Patrimonio Mundial
de la Humanidad desde 1996. Su nombre en español significa "tres
veces construida y ocupada", lo que podría darnos una idea de sus
avatares históricos.
Las paredes y bóvedas de esta impresionante ciudad están cubiertas de piedras talladas. Destacan también sus formas geométricas, la presencia de celosías y varios mascarones de Chaac, el dios de la lluvia, muchos de ellos habrían sido elaborados durante el periodo clásico de la arquitectura maya.
Tiempo después los constructores de la ciudad desarrollarían su propio estilo arquitectónico, conocido como puuc tardío, que incluía a las serpientes como uno de sus motivos principales. Otro detalle singular es el sistema de cisternas conocido como "chultunes", que les servía para almacenar agua de lluvia y así afrontar los largos periodos de sequía.
Uxmal alcanzó su máximo apogeo entre los años 600 y 900 d.C. Siglos después, en el año 1200 d.C. los mayas la abandonaron por causas que los investigadores aún no llegan a determinar fehacientemente, aunque se cree que el éxodo se produjo por razones económicas, sociales y políticas.
El complejo arqueológico se encuentra en el municipio de Santa Elena, a 78 kilómetros de Mérida. Cuenta con un museo de sitio y un centro cultural, donde se realiza un llamativo espectáculo de luces y sonido.
Entre los recintos de mayor interés de Uxmal, tenemos:
- La Pirámide del Adivino: es un edificio de piedra
caliza de 35 metros de altura y cinco niveles de estilo diferentes
(cada uno era un templo distinto), a los que se accedía por
una estrecha escalera de 118 peldaños. Su origen está relacionada
con una leyenda maya, en la que se dice que fue construida por
el enano de Uxmal, hijo de una bruja que nació de un huevo.
Se encuentra en el centro de la ciudad de Uxmal y fue construida en el periodo Clásico Tardío (600-1000 d. C.).
- Cuadrángulo de las Monjas: es un complejo formado
por cuatro amplios palacios en torno de un gran patio central.
Sus líneas arquitectónicas corresponden al estilo puuc y está
basado en la llamada choza maya, una construcción de paredes
lizas y techos cónicos. Su fachada hecha en sillar es de gran
complejidad y se asemeja a un gran y enrevesado rompecabezas,
adornado con mascarones de Chaac -dios de la lluvia-, y otros
detalles como grecas, celosías, columnas y diversas figuras
humanas y de animales.
Fue descubierta en el siglo XVII, y según las investigaciones habría sido un complejo habitado por sacerdotes y miembros de la elite maya. Se encuentra al oeste de Uxmal y su nombre surgió por su similitud con los conventos occidentales.
- El Palacio del Gobernador: es uno de los edificios
más bellos y perfectos de la arquitectura maya, por sus monumentales
proporciones y el juego de luces y sombras que proyectan las
esculturas que adornan su fachada, la cual tiene más de 20 mil
piedras talladas.
El palacio tiene tres secciones que se erigen sobre una plataforma escalonada, con muros coronados por una cornisa en forma de nudo. Otro lugar de importancia es la terraza, donde hay una escultura que muestra a dos jaguares unidos por el pecho, uno de ellos con la cabeza hacia el sur y el otro mirando al norte.
- La Casa de las Tortugas: tiene una fachada sencilla,
con adornos en forma de ataduras y una serie de tortugas de
piedras con sus caparazones grabados; para los mayas estos animales
eran muy importantes, porque según sus creencias eran sus lágrimas
las que producían la lluvia. Se encuentra muy cerca del Palacio
del Gobernador.
- El Palomar: es la construcción más destacada de
la zona conocida como el Cuadrángulo de los Pájaros. Su nombre
proviene del parecido que guarda la crestería de su tejado con
una casa de palomas. Se cree que fue una construcción similar
al convento, pero anterior a ella.
Estos no son los únicos edificios de Uxmal. En la ciudad maya hay otras construcciones que aún no han sido reconstruidas o excavadas, como el Templo de los Falos -cuyas esculturas fálicas eran utilizadas como caños-, además de la Pirámide de la Vieja, el Juego de la Pelota y las misteriosas figuras del Grupo del Cementerio.
-Chichen Itzá: las espléndidas construcciones de
esta urbe prehispánica reflejan la genialidad de los arquitectos
mayas, una destreza que a pesar del paso del tiempo sigue maravillando
al mundo, como lo reconoció la UNESCO en 1988, al declararla Patrimonio
de la Humanidad.
Localizada a 120 kilómetros de Mérida, Chichen Itzá es una ciudad de piedra fundada en el año 400 d.C., que entre los años 500 y 900 d.C se convirtió en el centro religioso más importante de los mayas, llegando a alcanzar una extensión total de 100 kilómetros cuadrados, con un eficiente servicio de agua y una excelente red de caminos pavimentados que la conectaban con el resto de asentamientos mayas. Posteriormente, la ciudad fue gobernada por los toltecas, quienes la engrandecieron al construir sus propios recintos.
En la actualidad, se pueden visitar construcciones notables desperdigadas en un área de 10 kilómetros cuadrados, destacando la pirámide de Kukulkán, llamada también El Castillo, de proporciones significativas relacionadas con el tiempo, encontrándose coronada por el templo de Kikulkan, el dios del sol.
Otra punto atractivo es el templo de los Guerreros, uno de los más hermosos de México.