Consideradas como Reserva Ecológica Nacional, el singular archipiélago
de las Marietas es uno de los mayores atractivos de
Nuevo
Vallarta, no solo por sus cuevas submarinas que hacen delirar
a los buzos, sino también por la riqueza de su fauna marina (especialmente
aves) y las visitas temporales de las ballenas jorobadas a las zonas
rocosas de El Morro y Corbeteña.
Todos los años, de diciembre a marzo, estos gigantes marinos provenientes de la Antártica, llegan a las aguas cálidas de las Marietas, donde paren a sus ballenatos, ofreciendo, sin siquiera presentirlo, uno de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta.
Pero estos enormes cetáceos no son los únicos que han convertido
a
Nuevo Vallarta en una maternidad. Algo similar
ocurre con las tortugas golfinas (Lepidochelys olivacea), que desovan
en las arenas playeras, donde se levanta el llamado "Campamento
Tortuguero", con el objetivo de trasladar los huevos a lugares seguros,
evitando de esta manera la depredación.
Cuando las pequeñas tortugas rompen el cascarón (45 días), éstas son devueltas al mar para que se desarrollen de manera natural. Las jornadas de liberación son un divertido acontecimiento, un éxito en la lucha por preservar la flora y fauna del planeta.
Si aún le faltan razones para visitar
Nuevo Vallarta,
piense en un recorrido a caballo en la hora del crepúsculo, en una
caminata relajante sintiendo la brisa marina, en una noche bohemia
bajo la luna esplendorosa… vamos, prepare su equipaje y su bronceador.
El sol y las olas lo están esperando.