-Reloj Municipal: fue inaugurado el 15 de setiembre
de 1910, exactamente -no podría ser de otra manera por tratarse
de un reloj- a las 11 de la noche. Desde entonces marca el ritmo
y el devenir de la ciudad.
Se construyó en homenaje al primer centenario de la independencia de México. Por decisión de las autoridades que querían que los tañidos del reloj se escucharan en toda la ciudad, este se colocó en la parte alta de una torre de 40 metros. Además, para tal fin, la cúpula fue revestida con gruesas láminas de cobre.
La torre es de estilo neoclásico. Sus cuatro lados son idénticos y presentan arcos, columnas y una hermosa águila mexicana franqueada por grecas prehispánicas. En su tercer nivel destacan las estatuas de mármol italiano que representan la libertad, la independencia, la constitución y la reforma.
La obra fue financiada, principalmente, por las empresas mineras
de origen inglés que operaban en el estado de Hidalgo. Como un dato
anecdótico se debe mencionar que el reloj fue fabricado por la misma
compañía que diseñó el emblemático Big Ben londinense. Se encuentra
en la plaza Independencia, en el centro histórico de
Pachuca.
-Casa Rule: su sencilla y austera fachada contrasta
con la amplitud de sus salones interiores y escalinatas, pero, sobre
todo, con sus presuntuosos corredores que exhiben una decoración
exquisita, propia de las mansiones de los acaudalados mineros de
Pachuca.
De estilo victoriano y con bellos vitrales, la casa embellece el paisaje urbano de la ciudad desde 1880, siendo la residencia de Francisco Rule, un hombre enriquecido por la actividad minera.
La vivienda tiene dos niveles que se conservan en buen estado. El acceso a la planta baja presenta relieves y está sostenido por pilastras decoradas. En los altos destaca el ventanal central y el balcón dividido por un parteluz: en su parte superior se puede apreciar un frontón con una concha marina.
Las autoridades del estado de Hidalgo compraron la propiedad en 1942, para convertirla en el Palacio de Gobierno, condición que mantuvo hasta 1971, cuando las instalaciones fueron cedidas al Tribunal Superior de Justicia. A partir de 1985 es la sede del Ayuntamiento. Se encuentra en Leandro Valle y Morelos, al costado norte de la plaza Pedro M. Anaya.
-Templo y ex Convento de San Francisco: valiosas
pinturas al óleo del siglo XVIII, un impresionante retablo de estilo
churrigueresco y un lavamanos de finos azulejos con un vertedero
zoomorfo, son algunas de las joyas de este coloso arquitectónico
de estilo barroco.
Fue levantado entre los años 1596 y 1660, bajo la dirección de fray Francisco de Torantos. Con el paso de los siglos su diseño ha sufrido más de un cambio, retoques que no han ido en desmedro de su bellaza original. En la actualidad, sus claustros -localizados en la calle Hidalgo s/n esquina con Arista, en la colonia Centro- albergan museos y salas de exposición.
- Museo de Fotografía: un mundo de imágenes congeladas
y de instantes mágicos capturados para la eternidad. Alegrías
y tristezas, hechos cotidianos, acontecimientos históricos plasmados
en tonos sepias, a blanco y negro, y, también, a todo color.
Mosaicos de una época, piezas de un gran rompecabezas de la
realidad, la de mañana, la de hoy y la de ayer, que comenzó
a armarse desde el momento que el hombre descubrió los procedimientos
que sustentan la fotografía.
Las salas de este museo explican las razones físicas y químicas en las que se basa el arte fotográfico, muestran la evolución de las cámaras desde su invención y los avances en las técnicas del revelado, además de exhibir una interesante cantidad de imágenes que retratan a la sociedad mexicana desde diversos ángulos.
- Fototeca Nacional: es la memoria fotográfica del
país. Sus archivos cobijan 160 años de historia representados
en 900 mil imágenes, siendo su mayor tesoro el archivo de los
hermanos Casasola, quienes retrataron a la sociedad mexicana
de la primera mitad del siglo XX.
Son célebres las fotografías de Emiliano Zapata y Francisco "Pancho" Villa, por mencionar dos personajes; además de las imágenes que muestran escenas de la revolución mexicana, vitales para comprender la historia de la nación.
Inaugurada en 1976, sus bóvedas climatizadas conservan desde daguerrotipos -imágenes impresas en placas de plata obtenidas con una cámara oscura- hasta fotografías contemporáneas.
- Centro Cultural Hidalgo del Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH): sus salas sintetizan la historia del
estado de Hidalgo, a través de varias muestras que sirven para
descubrir las raíces de esta región de México y comprender sus
avatares, sus problemas y su esencia como pueblo.
El centro fue creado en la década del 80 del siglo pasado, por iniciativa del gobierno estatal que convocó a los expertos del INAH para el montaje museográfico y la instalación de las salas de arqueología, historia y etnografía que reflejarían la evolución de Hidalgo.
La sede del museo es en sí misma un atractivo. Su fachada está revestida de cantera rosa y blanca labrada. Tiene un arco semicircular que enmarca una puerta de madera, con un frontón de estilo neoclásico, mientras dos sólidas columnas de cantera bien labradas cuidan el ingreso de los visitantes.
En 1991 se reestructuraron sus instalaciones, creándose un nuevo concepto para la exhibición de sus colecciones. Su nuevo guión museográfico fue tan bueno, que se hizo merecedor a un premio.