-Santuario de Guadalupe: se erigió a principios
del siglo XIX. Es de estilo neoclásico y su mayor atractivo es una
enorme torre que conserva cuatro de las siete esculturas que ostentaba
originalmente, las mismas que representan las virtudes de la caridad,
la templaza, la fortaleza y la fe.
El viajero que desea otear el magnífico panorama de
Pátzcuaro,
puede ascender a la espigadísima torre del santuario de Guadalupe,
obra realizado por el arquitecto Francisco Eduardo Tres Guerras,
por encargo de Felipe Ramos, un esclavo liberto que se convirtió
en un poderoso comerciante.
Se encuentra en el cruce de las calles Codallos y Ramos.
-Templo de San Francisco: atesora importantes obras
del arte religioso colonial, destacando la imagen de un Cristo a
base de pasta de caña de maíz (siglo XVI) que representa al venerado
Señor de la Tercera Orden, y una pintura al óleo con las figuras
del Papa y San Francisco de Asís.
El templo fue edificado en el siglo XVI y presenta líneas eclécticas, aunque su portada es indiscutiblemente plateresca. Un detalle peculiar es que su puerta ha sido catalogada como una de las más bellas obras renacentistas de la ciudad.
Se encuentra en la calle Federico Tena.
-Capilla del Cristo El Humilladero: se edificó
en el siglo XVII, en el lugar en el que el obispo Vasco de Quiroga
estableciera un "humilladero", nombre con el que se conocían a las
pequeñas capillas o cruces colocadas en los caminos reales. Al pasar
delante de ellos, los viajeros se arrodillaban con marcada devoción.
Otras versiones señalan que fue en este paraje en el que Tangaxuán II, el último caltzontzin (gobernante purépecha o tarasco), depuso las armas ante el ejército español. Por esta razón la zona sería llamada despectivamente como el "humilladero".
Dejando a un lado las dudas, se sabe que El Humilladero es la construcción
religiosa más antigua de
Pátzcuaro. Se le conoce
también con el nombre de la capilla del Cristo, por una delicada
escultura de Jesús crucificado, trabajada en una sola pieza de cantera
(cruz y cuerpo).
Se encuentra en el viejo camino a Morelia, al lado del panteón.
-El Estribo: es un hermoso mirador que devela a
los ojos del viajero un panorama increíble de
Pátzcuaro
y su extensísimo lago, pudiéndose apreciar desde lo alto las islas
de Janitzio, Yunuén y Tecuena, además de algunos pueblos aledaños
y el cráter de un volcán extinto.
Se encuentra al oeste de la ciudad.
-Lago Pátzcuaro y sus islas: enorme y lleno de
vida. Un lago espléndido con 9 islas habitadas por pueblos de raíces
milenarias que tienen en la pesca su labor principal. Antiguamente
esta actividad se realizaba con las llamadas "redes de mariposa",
por su semejanza a las alas de este gracioso lepidóptero.
En la actualidad, estas redes solo se utilizan durante la celebración
de la noche de los muertos. El hermoso ritual fue inmortalizado
en la letra de una conocida canción popular, escrita por el famoso
Agustín Lara, "El Músico Poeta". La melodía forma parte del patrimonio
musical de
Pátzcuaro.
El lago
Pátzcuaro es considerado uno de los más
altos de México y es el hábitat del pescado blanco, el ingrediente
principal de los sabrosos platillos de la zona.
Su mayor longitud es de 20 kilómetros, su máxima anchura de 14 metros y su profundidad alcanza los 50 metros. Está al lado de la ciudad.
- Isla de Janitzio (Cabello de Elote): al sur del
lago y a 20 minutos del muelle. Es la isla de mayor tamaño y
se dice que en su territorio se mantienen ocultos los tesoros
de los reyes purépechas (tarascos), pero su mayor atractivo
es un monumento de 40 metros de altura en honor a José María
Morelos y Pavón.
Es habitada por una comunidad indígena descendiente de los antiguos purépechas. Ellos conservan algunas de sus antiguas costumbres, siendo su fiesta más importante la velación de los muertos, un ritual en el que los pescadores salen con sus lanchas iluminadas con veladoras, para lanzar las redes de mariposa.
- Isla Jarácuaro (Lugar donde se adora al dios Xaragua):
está localizada a 18 kilómetros de la orilla oeste del lago.
Puede ser visitada sin necesidad de embarcarse, pues está unida
a la ribera lacustre por un puente peatonal y vehicular.
En tiempos prehispánicos, se adoraba en esta isla a la diosa Xaratanga (divinidad lunar) y si bien el culto se ha perdido, los pobladores conservan aún el lenguaje y las costumbres purépechas.
Se debe visitar un templo del siglo XVI y la capilla de la Natividad.
- Isla La Pacanda (Empujar algo en el agua): en el
centro del lago y a 35 minutos del muelle. Es la segunda en
tamaño después de Janitzio. Su forma es circular y en su centro
tiene una hermosa laguna, en la que abundan las carpas, un pescado
de la zona, y los patos silvestres. Su topografía plana permite
las labores agrícolas.
- Isla Yunuén (Media luna): a solo 30 minutos del
muelle. Destacan por sus antiguas construcciones que reflejan
la herencia cultural de sus habitantes y su frondosa vegetación,
siempre verde, siempre fresca.
Quienes visitan la isla desembarcan en un pintoresco muelle que se encuentra al lado de un antiquísimo faro. Desde aquí hay que trasladarse a las acogedoras cabañas de la isla, donde el viajero pasará una estancia tranquila.
- Islas Los Urandenes (Batea): son tres islas conectadas
entre sí por canales de gran belleza, que sirven de refugio
a las mayores poblaciones del pez blanco. Se encuentran a 10
minutos del muelle de Pátzcuaro.
Estas islas son habitadas por hábiles pescadores con redes de mariposa (solo la usan en las fiesta o representaciones para los turistas) y grandes remeros, cuya habilidad ha sido demostrada en varios campeonatos internacionales.
- Isla Tecuena (Miel buena): está al norte de la Janitzio
y a 25 minutos del muelle. Es la más pequeña del lago, pero
su peculiar belleza y un mirador que permite contemplar la magnitud
del Pátzcuaro, la convierten en un lugar de máximo interés.
- Isla Copujo: es una isla extensa pero de poca elevación,
por esta razón no se le divisa con claridad, siendo confundida
con la flora lacustre.