La diversión no termina ahí. Continúa en la afiebrada Quinta Avenida,
la más concurrida de
Playa del Carmen, atiborrada
de cafés, restaurantes de aromas cosmopolitas, bares, discotecas,
tiendas artesanales y centros de buceo, además de la contagiante
alegría de los músicos y mimos que no se cansan de ofrecer su arte
en esta importante avenida.
El lujo y la comodidad viven en Playacar, un complejo turístico con hoteles sofisticados y establecimientos comerciales de primera que respetan el entorno natural y las líneas arquitectónicas tradicionales. Igual cuidado por el medio ambiente se impone en Xcaret, un emblemático puerto y centro ceremonial maya, convertido hoy en un inigualable parque eco arqueológico.
Xel-Há es otro antiguo vestigio prehispánico y, a la vez, uno de los mayores acuarios naturales del planeta. Un lugar inolvidable en el que preciosos paisajes se complementan con las construcciones mayas; mientras que Akumal es una bahía pacífica a la que arriban cientos de tortugas marinas para desovar.
La baraja aventurera ofrece otros “ases” como Tulum, la única ciudad mesoamericana erigida en la Riviera Maya; Cobá, el centro urbano más importante del norte de la península de Yucatán, o el bastión ecológico de la Reserva de Biosfera de Sian Ka’an, donde la naturaleza se manifiesta en diversidad de formas.
Playa del Carmen, localizada a 60 kilómetros de
Cancún, es uno de los destinos preferidos del Caribe mexicano, porque
si algo se mantiene indemne en esta tierra en la que muchas cosas
han cambiado, es su capacidad inagotable de seducir a los viajeros.