El monumental edificio, a base de piedra caliza, une al barroco temprano con el refinado renacimiento español. Su fachada es sobria y presenta grandes portadas en las que destacan las imágenes de gráciles ángeles.
Su interior es un verdadero derroche ornamental, con numerosas piezas de gran valor diseminadas en sus cinco naves, siendo de sumo interés su altar principal, obra del genio creador de Manuel Tolsá, sus 14 capillas laterales y su espléndida sillería con aplicaciones de hueso y marfil. También hay murales y pinturas barrocas del siglo XVIII y una corte de ángeles en el atrio, los cuales representan a la ciudad, llamada oficialmente Puebla de los Ángeles.
La Catedral fue restaurada en 1960. Se encuentra en la avenida 16 de Setiembre s/n.
-Palacio Municipal: espléndidos portales coloniales,
sólidas columnas toscanas y una torre en la que un viejo reloj marca
el paso del tiempo, son algunos de los rasgos característicos de
este atractivo edificio de estilo renacentista franco-español, obra
del arquitecto Carlos H. Hall.
Erigido a base de piedra de cantera gris, el palacio se concluyó en 1906, siendo una muestra típica de la arquitectura de los edificios públicos construidos entre los años 1870 y 1910.
Su interior alberga varios tesoros artísticos, destacando una valiosa colección de lienzos y esculturas. Además, su cautivante escalinata de mármol de carrara es una preciosidad arquitectónica. Está localizado en el portal Hidalgo 14, en el lado norte del Zócalo.
-Biblioteca Palafoxiana: su historia se inició
en 1646, cuando en un piadoso gesto de desprendimiento, el obispo
Juan de Palafox y Mendoza decidió donar a la ciudad de Puebla todos
los volúmenes de su biblioteca personal, compuesta por más de 5,000
títulos.
La biblioteca, una de las más antiguas del país, fue incluida en la lista de Monumentos Históricos de México en 1981. En la actualidad cuenta con más de 41,582 volúmenes de teología, filosofía y las sagradas escrituras, entre otras ramas del saber y conocimiento humano.
Sus estantes cobijan auténticos tesoros bibliográficos, como un incunable en papel de lino con más de dos mil grabados y una antigua edición de la Crónica de Nuremberg, que data de 1493.
Además del valor histórico y literario de sus miles de volúmenes, este "templo de la lectura" conserva valiosas estanterías de madera labrada, un retablo barroco, mesas de onix y un atril circular para los libros de gran formato.
Se encuentra en la sede de la Casa de la Cultura (antiguo Palacio Arzobispal), en la calle 5 Oriente, colonia Centro.
-Casa del Dean: fue la monumental mansión de don
Tomás de la Plaza y Goes, el decano de los canónigos de Puebla,
quien contrató los servicios del arquitecto Francisco de Becerra
(participó en el trazado de la Catedral). La obra se concluyó en
1580, siendo el resultado una magnífica vivienda de estilo renacentista.
De su diseño original se mantienen hasta nuestros días su notable portada y dos habitaciones, cuyas paredes muestran antiguos murales, los cuales fueron "redescubiertos" en 1953, entonces se les "bautizó" con los nombres de Las Sibilas y Los Triunfos.
En el primero -probablemente un comedor- se observan imágenes de la vida, pasión y muerte de Jesucristo, mientras que el segundo sorprenden las ilustraciones alegóricas del amor, la castidad, la fama, el tiempo y la muerte, inspiradas en los versos de vate italiano Francesco Petrarca.
Se encuentra en la calle 16 de Setiembre N° 505.
-Casa del que Mató al Animal: en la época colonial
existía una leyenda que hacía referencia a la lucha entre un conquistador
y una enorme víbora asesina, segadora de varias vidas humanas.
Este enfrentamiento legendario, posiblemente relacionado con el culto a Quetzalcóatl, la serpiente emplumada de los aztecas, fue representado en la singular fachada de esta vivienda, construida en el siglo XVI.
Se encuentra en la calle 3 Oriente 201. Actualmente es la sede del diario El Sol de Puebla.
-Casa de los Muñecos: recibe este nombre porque
en su fachada hay 16 figuras humanas hechas de azulejo, que parecen
estar bailando. De estilo barroco y construida en 1792, la casa
tuvo como primer propietario al alcalde y regidor Agustín de Ovando
y Villavicencio. Se dice que la autoridad edil ordeñó la colocación
de estas figuras para burlarse de sus enemigos políticos, quienes
lo fustigaban y acusaban de haber construido la vivienda sin el
permiso correspondiente.
Sin embargo, hay investigadores que aseguran que dichas imágenes no tienen ninguna relación con efímeras pugnas políticas, sino que representan un antiguo mito conocido como los "trabajos de Hércules".
En 1983 la casona fue adquirida por la Universidad Autónoma de Puebla. Luego de algunas modificaciones (que no dañaron su estructura original) sus ambientes se convirtieron en las salas del museo Universitario, donde se exhiben más de 200 pinturas coloniales, además de diversos instrumentos y aparatos científicos utilizados en las aulas y laboratorios de esta casa de estudios, fundada por los jesuitas.
Se encuentra en el cruce de la calle 2 Norte y Maximino Ávila Camacho.