Para aliviar el drama de los damnificados, se levantó un pequeño centro de abastos en la plaza San Roque. Hoy, El Parían es uno de los principales mercados artesanales de la ciudad.
Se encuentra en la calle 6 Norte.
-Barrio del Artista: es una zona colorida e inspiradora
de fuertes rasgos coloniales.
Numerosos pintores y escultores poblanos convocan a sus musas para crear espléndidas obras de arte, ante la curiosidad o indiferencia de los transeúntes que recorren esta vistosa zona peatonal, localizada a escasos metros del mercado artesanal El Parían.
En este barrio bohemio, por antonomasia, se pueden adquirir obras de gran calidad y, de paso, tomarle el pulso a la actividad cultural de la ciudad. Si tiene suerte, podrá presenciar alguna obra de teatro o un concierto al aire libre.
-Casa de Uriarte: fundada en 1824, es la fábrica
de cerámica de Talavera más conocida de Puebla. Al visitar sus ambientes
y talleres, usted conocerá todos los secretos (históricos y de producción)
de un material decorativo que se ha convertido en casi un símbolo
de la ciudad.
Este tipo de cerámica tiene sus orígenes en Talavera de la Reina (España). La técnica fue introducida en Puebla por los monjes dominicos en el siglo XVI. Con el tiempo, el proceso fue adquiriendo características propias, convirtiéndose en un producto típico del estado.
Se encuentra en la avenida 4 Poniente 911, en el centro de la ciudad.
-Universidad de Puebla: los edificios coloniales
y decimonónicos de su sede principal conforman -en opinión de varios
expertos- uno de los conjuntos arquitectónicos diseñados con fines
educativos más importantes de México.
Entre sus recintos destaca el edificio Carolino de clara influencia manierista. Fue construido a base de cantera gris, elemento notorio en sus arcos de medio punto y hasta en los marcos de las ventanas.
También se debe mencionar sus amplias escalinatas, desde las cuales es posible observar una serie de pinturas inspiradas en la figura del rey Carlos III, en honor al cual se adoptó el nombre de Real Colegio Carolino en 1770 (denominación utilizada antes de que la institución educativa fuera universidad).
Se encuentra en la calle 4 Sur 104, colonial del Espíritu Santo.
-Teatro Principal: su larga historia está llena
de avatares, tantos, que su escenario ha sido coso taurino en tiempos
de paz y bodega de artillería durante la Guerra de la Independencia.
Singulares "piezas teatrales" que enriquecen la historia de una
de las salas más antiguas del continente.
El teatro fue inaugurado en 1760 y tiene capacidad para 1,600 personas. Se dice que el terreno sobre el cual se levantó fue un antiguo corral de comedias, cercana al barrio indígena El Alto.
Se encuentra en la calle 8 Oriente esquina con 6 Norte.
-Plazuela de los Sapos: aquí, las casonas virreinales
de románticos balcones y fachadas imponentes se han convertido en
conocidas tiendas de antigüedades, en las que se ofertan valiosos
objetos centenarios, obras de arte rescatadas de los desvanes del
pasado y elegantes muebles coloniales.
Al terminar el viaje al pasado, anímese a probar algún potaje de la gastronomía poblana en alguno de los restaurantes de la zona o échese un traguito en algún de luces sombrías. Si su visita es durante el fin de semana, escuche a los mariachis y tríos que propagan sus voces en este pintoresco rincón de Puebla que recibió el nombre de plazuela de los Sapos, por el repetido croar de los batracios que habitaban las orillas del río San Francisco (hoy el cauce ha sido desviado).
Se encuentra en el cruce de la avenida 7 de Oriente y la calle 4 Sur.
-Fuertes de Loreto y Guadalupe: por su ubicación
en la cima de una colina, los templos de Loreto y Guadalupe se transformaron,
en 1815, en estratégicas fortificaciones. Su prueba de fuego se
produjo el 5 de marzo de 1862, durante la batalle de Puebla, un
feroz enfrentamiento en el que las huestes del ejército nacional
derrotaron a las tropas invasoras francesas.
Aquella fecha gloriosa los generales Zaragoza y Berriozábal se "atrincheraron" con sus hombres en los fuertes Guadalupe y Loreto, respectivamente, para repeler a las fuerzas enemigas. La estrategia fue exitosa y los aguerridos mexicanos probaron el dulce sabor de la victoria.
En 1930, ambas construcciones pasaron a ser propiedad de la nación al servicio del pueblo, convirtiéndose el fuerte Loreto en un Museo de Guerra.
Se encuentra en la Unidad Cívica 5 de Mayo, se accede a través de la prolongación de la calle 2 Norte.