La bahía no es solo un edén para los hombres, también lo es para las ballenas jorobadas que llegan a parir en este maravilloso rincón del Pacífico; o de juguetones delfines, tortugas marinas, mantarrayas gigantes y pulpos que merodean por las islas cercanas y de alborotadas aves que se refugian en la costa y los esteros.
Además del mar, la geografía de
Puerto Vallarta
se engalana con enhiestas montañas que son absorbidas por la densa
jungla de la Sierra Madre Occidental, donde el agua diáfana anda
con prisa por ríos cimbreantes o cae vertiginosamente por empinadas
y bulliciosas cataratas. Aquí los senderos conducen al corazón del
bosque, entonces, el viajero se convierte en un explorador, en un
pionero.
El goce no termina en la playa, tampoco en la Sierra Madre Occidental, este continúa y se prolonga a la ciudad antigua, con el hermoso templo de Nuestra Señora de Guadalupe o el inquieto malecón flanqueado por esculturas de bronce. Galerías, mercados, excelentes restaurantes, entre otros detalles como las tradicionales y festivas noches mexicanas, completan el panorama urbano.
Puerto Vallarta está localizado a 989 kilómetros
de la Ciudad de México y a 340 kilómetros de Guadalajara, la capital
del estado de Jalisco, y la segunda ciudad del país, que es célebre
por su cariz conservador y por ser la tierra de los mariachis y
el tequila, auténticos símbolos de la cultura mexicana.
Sol y mar. Descanso y aventura en
Puerto Vallarta,
un destino que tiene demasiado por ofrecer: playa, deportes acuáticos,
montañas, naturaleza al máximo y un sosegado gesto colonial. Una
bahía bendita del Pacífico Central Mexicano.