-Zona Arqueológico de Ranas: es una formidable ciudad-fortaleza
que junto a Toluquilla -otra importante urbe prehispánica- son consideradas
las máximas expresiones culturales y arqueológicas de la Sierra
Gorda de Querétaro. Durante su apogeo histórico, ambos centros urbanos
habrían ejercido gran influencia entre los pueblos vecinos.
De rasgos similares a teotihuacán, esta impresionante ciudad fue edificada sobre la cumbre de dos cerros (2,400 msnm, aproximadamente), posición estratégica que les permitió ejercer un mayor control sobre los pueblos vecinos; además, a la ciudad solo se podía entrar por un camino, lo que facilitaba la defensa en caso de ser atacados por supuestos enemigos.
La ciudad habría sido fundada en el siglo III d.C. por grupos indígenas que vivían en la zona, estando habitada hasta el siglo XI. Posteriormente, el área sería controlada por los chichimecas.
Se cree que la construcción de Ranas demoró más de 300 años, ya que la geografía escarpada y rodeada de profundo abismo del lugar obligó a los arquitectos prehispánicos a nivelar el terreno con piedras y lodo antes de trabajar en las plataformas que soportarían los edificios tipo acrópolis, los muros de contención y las terrazas de la ciudad.
En total, los templos, edificios públicos, viviendas y las canchas para el juego de la pelota de Ranas, suman un total de 180 recintos, construidos con lajas de piedra, arena, jugos de plantas como el nopal, cubiertas de estuco y una especie de argamasa a base de cal.
En lo referido al aspecto social, Ranas estuvo organizada jerárquicamente, siendo la clase dirigente una elite político-religiosa. Su economía se centró en la explotación de minerales como el cinabrio o sulfuro rojo de mercurio, de gran importancia en las culturas mesoamericanas por ser "la sangre de la tierra", lo que les permitió tener una posición comercial ventajosa respecto a sus vecinos.
Se encuentra a 154 kilómetros al noreste Querétaro y a 7 kilómetros del municipio de San Joaquín.
-Toluquilla: se le conoce como "La Puerta del Cielo"
debido a las densas nubes que suelen rodear su majestuosa geografía.
Presenta características arquitectónicas semejantes a las del importante
Zona Arqueológica de Ranas, su ciudad gemela.
Toluquilla fue edificada en la cima de uno de los cerros de la Sierra Gorda de Querétaro. Al estar rodeada de abismos, sus constructores tuvieron que aprovechar máximo el espacio, modificando la superficie escarpada y cubriendo los desniveles con piedra y lodo.
Al igual que Ranas, Toluquilla tuvo un solo ingreso y sus recintos fueron levantados a base de lajas de piedra y arcilla, añadiéndose estuco o piedra apisonada en sus templos y viviendas, notándose una clara influencia teotihuacana.
Son cerca de 120 las construcciones que existen en Toluquilla, entre templos, habitaciones, áreas para el juego de la pelota y numerosas zonas de entierro, con el estudio de estas últimas los arqueólogos revelaron varios de los secretos que se cernían sobre la ciudad prehispánica y sus misteriosos habitantes.
El apogeo de esta ciudad se habría producido entre los siglos III y VII d.C. En aquellos tiempos tenía una gran importancia religiosa y en sus recintos se realizaban enterramientos rituales sumamente complejos, especialmente en el llamado edificio 33.
La sociedad de Toluquilla estuvo dividida en varias jerarquías. El grupo gobernante residía en la Casa Habitación, mientras que el resto de los ciudadanos lo hacían en la periferia de la ciudad o en aldeas cercanas, siendo las actividades económicas principales la agricultura y la minería. Su decadencia se habría producido entre los siglos X y XI.
Se encuentra a 137 kilómetros de Querétaro y a 30 kilómetros del municipio de San Joaquín.
-Grutas de Los Herrera: durante miles de años numerosas
estalactitas y estalagmitas se formaron en el interior de esta misteriosa
oquedad natural, descubierta en 1968 por un equipo de espeleólogos
que realizaban un trabajo de exploración en la Sierra Gorda de Querétaro.
Las singulares formaciones pétreas se encuentran distribuidas en seis salas, siendo las más impresionantes las salas del León, del Cocodrilo y del Paso de la Selva. Si bien hay iluminación y senderos habilitados, se recomienda visitarlas en compañía de un guía especializado.
Se encuentran a 2 kilómetros del municipio de San Joaquín, en la comunidad de Los Herrera, a la altura del kilómetro 30 de la carretera Vizarrón-San Joaquín.
-Tequesquiapán: es una acogedora ciudad de angostas
calles y de hermosas iglesias novohispanas, herencias arquitectónicas
de su pasado colonial, aunque las primeras semillas civilizadoras
en esta tierra fueron sembradas por los chichimecas, quienes bautizaron
a la zona con el nombre tequexquitl, una palabra de la lengua náhuatl
que se traduce como "Lugar del Agua y el Tequesquite".
En Tequesquiapán hay innumerables manantiales de aguas termales; pero estas no son su único atractivo, si no, hay que echarle mucho ojo a los preciosos trabajos en cestería que elaboran sus diestros artesanos.
Es la segunda ciudad en importancia del estado, por lo que cuenta con una variada infraestructura turística. Se encuentra a casi 58 kilómetros de Querétaro.
-San Juan del Río: es ciudad de origen colonial
fundada en 1531 por Fernando de Tapia, nombre adoptado por un indígena
converso llamado Conín. En 1986 fue declarada Zona de Monumentos
Históricos, para proteger el legado arquitectónico y cultural de
sus antiquísimas iglesias y casonas virreinales, amenazadas por
la expansión industrial.
Además de su herencia hispánica, en San Juan del Río se elaboran muebles de gran calidad y excelentes productos artesanales a base de mimbre y piedras semipreciosas como el ópalo.
Se encuentra a 52 kilómetros de la ciudad de Querétaro.