-Plaza de Armas: es el corazón urbano de
Querétaro,
un lugar de encuentros, ameno e inquieto, que está cercado por espléndidos
edificios de la arquitectura virreinal, como el palacio de Gobierno,
y acogedores restaurantes y cafés, en los que siempre hay un motivo
para iniciar una divertida conversación.
Hasta el siglo XVII, este espacio de la ciudad fue un mercado indígena o tianguis -feria en la que no solo se compra y se vende, sino, también, se intercambian productos-, pero un incendio hizo "cenizas" esta costumbre. Tuvieron que pasar muchísimas décadas, para que el lugar se convirtiera en plaza pública, lo que ocurrió en 1886.
En el centro de la plaza actual destaca la estatua del marqués de la Villa del Villar del Águila, responsable de la construcción de los acueductos de la ciudad, símbolos de Querétaro.
-Acueducto: es una monumental atarjea de 9 kilómetros
de extensión y 74 arcos de 23 metros de altura. Fue construida entre
1726 y 1735 para dotar de agua a toda la ciudad. La obra contó con
el financiamiento de Antonio Urrutia y Arana, marqués de la Villa
del Villar del Águila, considerado el benefactor de Querétaro.
Tres años después se harían ampliaciones para abastecer de agua a 10 fuentes públicas y 60 privadas, incluyendo a la de la Plaza Mayor.
Por su majestuosidad, esta notable obra pública se ha convertido en el símbolo de Querétaro. Se puede apreciar a plenitud desde la Calzada de los Arcos, en el Boulevard Bernardo Quintana.
-Palacio de Gobierno: es una impresionante construcción
novohispana que terminó de levantarse en 1770. La obra fue ordenada
por el corregidor Martín José de la Rocha y Lans, quien además de
utilizarla como vivienda y despacho, la convirtió en la sede de
las cárceles reales.
El palacio es considerado la cuna del movimiento independentista mexicano, porque en sus salones se desarrollaron las llamadas "reuniones literarias", eufemismo utilizado para encubrir los planes de liberación que se tramaban allí, bajo el amparo de Josefa Ortiz de Domínguez, esposa del corregidor Miguel Domínguez, una mujer de ideas progresistas, contraria al mantenimiento del yugo español.
La conspiración fue descubierta por el esposo de la valerosa dama, quien -a costa de su propia seguridad- alertó a sus cofrades del peligro que se cernía sobre ellos, evitando la captura de los miembros del grupo. Como consecuencia de esta acción, el padre Miguel Hidalgo realizó el Grito de Dolores, acontecimiento que marcó el inicio de la lucha independentista (15 de setiembre de 1810).
Por la actitud bizarra de doña Josefa, el palacio sería "rebautizado" por la población como la Casa de la Corregidora. Actualmente es la sede del gobierno estatal y de sus tiempos aurorales conserva sus balcones y amplios ventanales.
Se encuentra en la avenida 5 de Mayo, esquina con la calle Luis Pasteur, en el Centro Histórico de Querétaro.
-Catedral de Querétaro: singular y ecléctica, porque
en su fachada de piedra de cantera y tezontle (especie de roca volcánica
ligera y porosa) se mezclan detalles barrocos y neoclásicos, los
estilos arquitectónicos que primaron en los siglos XVII y XVIII.
La Catedral, construida entre los años de 1786 y 1805, fue bendecida por el padre Miguel Hidalgo, quien el 15 de setiembre de 1810 pasaría a las páginas de la historia universal, al iniciar la gesta independentista mexicana con el famoso Grito de Dolores.
En 1921 el templo fue ascendido a Catedral por el Papa Benedicto XV, siendo consagrada en 1931. Se encuentra frente a la plaza de Armas.
-Teatro de la República: es de estilo neoclásico
y en su fachada destaca un hermoso balcón con columnas jónicas,
mientras que en su interior oval presenta galerías de cuatro niveles.
Construido entre 1845 y 1852 (se inauguró el 2 de mayo), fue bautizado
originalmente como teatro Iturbide, en honor de uno de los héroes
de la independencia pero el nombre sería cambiado en 1922.
Más allá de las presentaciones artísticas, en su escenario se han desarrollado acontecimientos trascendentales en la historia del país, como la reunión del Consejo de Guerra que dictaminó el fusilamiento del emperador Maximiliano de Habsburgo en 1867; y la promulgación, el 5 de febrero de 1917, de la Constitución Mexicana que sigue vigente hasta hoy. Por esta razón la sala fue declarada Monumento Nacional.
Se encuentra en la calle Benito Juárez, esquina con Ángela Peralta.
-Estación del Ferrocarril: fue inaugurada en 1903
por el presidente Porfirio Díaz. Por su estilo afrancesado -muy
de moda en los finales del siglo XIX e inicios del XX- y el uso
de cantera rosa en sus paredes, la estación es, sin lugar a dudas,
una de las más bellas de México.
Construida por una empresa inglesa, la estación es en la actualidad la sede de innumerables muestras y eventos culturales. Se encuentra entre la avenida Héroe de Nacozari y la calle Cuauhtémoc.
-Cerro de las Campanas: este hermoso parque con
amplias áreas verdes y juegos recreativos fue el escenario del enfrentamiento
decisivo entre las fuerzas de la República y las del emperador Maximiliano
de Habsburgo (enviado de Napoleón III), acaecido el 15 de mayo de
1867.
La victoria correspondió a las fuerzas Republicanas, y Maximiliano fue tomado como prisionero. Tiempo después, este sería fusilado en el mismo lugar en el que se desarrolló la batalla, acontecimiento que marcaría el fin de la intromisión francesa en México.
Durante las celebraciones por el centenario del triunfo republicano (1967), el presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, y el gobernador de Querétaro, Manuel González de Cosio, inauguraron en la cumbre del cerro de las Campanas una impresionante estatua en honor a Benito Juárez y García, uno de los líderes en la lucha contra las fuerzas invasoras. A escasos metros, la Casa Imperial de Austria edificó una pequeña capilla de estilo gótico, en memoria de Maximiliano de Habsburgo.
El nombre del cerro se explica por la existencia de varias piedras que al ser golpeadas unas con las otras, emiten sonidos semejantes al tañido de una campana. Se encuentra entre las avenidas Tecnológica e Hidalgo.
-Alameda Hidalgo, a finales del siglo XVIII, el
virrey Marqués de Branciforte le dio el visto bueno a una obra de
gran belleza ornamental, con amplios jardines, hermosos senderos
peatonales y hasta un lago artificial que cambiaría el semblante
urbano de
Querétaro.
La obra se convirtió en una grata realidad, pero, en 1867, un enfrentamiento bélico entre las fuerzas republicas e imperialistas (francesas), ocasionó graves daños en el lugar, los cuales trataron de ser resanados en 1897, aunque sin respetar el diseño original, añadiéndosele a la alameda un monumento en honor al padre Miguel Hidalgo, el padre de la independencia.
Un siglo después (1986-1988), las autoridades del gobierno estatal iniciaron una nueva restauración, pero esta vez con la intención de rescatar sus líneas primigenias. El resultado fue exitoso. La alameda recuperó sus brillos, convirtiéndose en un atractivo espacio público.
Se encuentra localizado entre las avenidas Zaragoza, Corregidora y Constituyente.