Amatlán cuenta con numerosos atractivos como el museo Amatlán de Quetzalcoatl, que expone valiosas piezas arqueológicas; la iglesia colonial de Santa María Magdalena, Telzacualli (cerro de la Puerta) y Tepexinola (cerro de la Fertilidad), además de varios senderos ecoturísticos. También es muy visitado por los tratamientos de medicina tradicional que aquí se aplican.
Se encuentra a 10 kilómetros de
Tepoztlán.
-Yautepec: en la época prehispánica sus pobladores estaban obligados a confeccionar hermosos tejidos de algodón y vistosos adornos de plumas que eran entregados a las clases dominantes de Cuauhnáhuac, señorío del cual eran tributarios.
Durante la época colonial, la productividad de sus tierras, la abundancia de agua y la facilidad de utilizar la mano de obra indígena, motivó la creación de prósperas haciendas; pero esta prosperidad obligaría -tiempo después- a contar con mayor número de trabajadores.
Ante la falta de brazos que labraran la tierra, los dueños de las haciendas se vieron en la necesidad de comprar esclavos negros, iniciándose un proceso singular de mestizaje cultural y racial.
En cuanto a su nombre, Yautepec es traducido como el "cerro del Pericón", por la presencia de una planta de sabor similar al anís, de la que brotan hermosas flores amarillas.
Quien llega a Yautepec debe visitar las antiguas casas haciendas y sus numerosos manantiales, donde podrá bañarse y disfrutar de las comodidades ofrecidas por los centros turísticos aledaños. Se encuentra al lado del municipio de Tepoztlán y a 27 kilómetros al este de Cuernavaca.
-Tlayacapán: es un pueblo de raíces prehispánicas dedicado a las faenas agrícolas y las actividades artesanales como la cerámica o alfarería. Sus primeros habitantes fueron los olmecas, población que sería reemplazada posteriormente por grupos xochimilcas.
En aquellos tiempos fue paso obligado para llegar a Tenochtitlan, convirtiéndose en un importante centro comercial y religioso, por lo que se edificaron varios templos.
Al llegar los españoles, los templos fueron destruidos, levantándose sobre sus cimientos importantes iglesias católicas. Durante la colonia, la zona fue conocida por su producción de hermosas velas escamadas y veladoras.
Tlayacapán es un pueblo de costumbres ancestrales, las mismas que se mantienen vigentes y se pueden observar con claridad en fiestas populares como los carnavales, celebrados tres días antes de la cuaresma o miércoles de ceniza.
En este pueblo que perteneció al señorío de los Tlayacapán, se debe visitar el ex convento de San Juan Bautista, cuyos claustros son la sede del museo de Tlayacapán. También hay que echarle un vistazo al museo y centro cultural La Cerería, que funciona en las instalaciones de una vieja fábrica de velas, producto que tuvo gran demanda en tiempos virreinales.
Se encuentra al oeste de Tepoztlán y a casi 50 kilómetros al este de Cuernavaca.