El añadido Gutiérrez se impuso en 1848, a manera de homenaje a Joaquín Miguel Gutiérrez, un connotado y célebre federalista.
A pesar de sus potenciales riquezas (grandes áreas agrícolas, campos de petróleo, ríos que generan más de la mitad de la energía eléctrica que consume el país), Chiapas es uno de los estados de mayor pobreza de México, especialmente en las zonas rurales, habitadas por grupos indígenas.
Desposeídos de sus propias tierras y postergados por una serie de iniquidades políticas y económicas, las poblaciones indígenas se levantaron en armas el 1° de enero de 1994, bajo el nombre de Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), liderado por el subcomandante Marcos, un hombre de identidad desconocida que reveló al mundo los problemas chiapanecos.
Con su prédica de paz con justicia y dignidad para los indígenas, el EZLN se ganó la simpatía de muchos sectores sociales de México, y, también, la ira de otros tantos, lo que originó la represión por parte de grupos paramilitares. Tiempo después, los zapatistas entrarían en conversaciones con el gobierno. En la actualidad, la situación está en calma y el viajero podrá recorrer el estado sin ningún problema.
Más allá de los conflictos políticos, Chiapas le permite al trotamundos regocijarse con su diversidad de flora y fauna, que se concentra en el Zoológico Miguel Álvarez del Toro, un pedazo de monte que alberga, únicamente, especies de la región, muchas de las cuales viven en espacios abiertos.
Pozas naturales, bosques apartados de la contaminación y paisajes deslumbrantes configuran la agenda turística chiapaneca, la cual tiene entre sus mayores joyas al Parque Nacional Cañón del Sumidero, una espectacular y escalofriante falla geológica de 25 kilómetros de longitud, en cuyos alrededores habitan cocodrilos, jaguares, pumas, monos arañas y una gran variedad de aves.
Y si quiere alejarse de la explosiva naturaleza del cañón, nada mejor que Chiapa de Corzo, un poblado encantador que guarda milenarios tesoros mayas o San Cristóbal de las Casas, una ciudad de calles estrechas y aire antiguo, con primorosas iglesias coloniales que siguen cobijando la fe de los chiapanecos.
Otra alternativa de matices históricos es el complejo arqueológico de Palenque, uno de los más asombrosos del país. Sus notables construcciones nos transportan a un mundo que sabe a misterio y a tierra húmeda y sus paredes, especialmente las del Templo de las Inscripciones, evidencian parte de la sabiduría del maravilloso pueblo maya.
Igual de atrayente es la gran pirámide llamada el Palacio, ataviada de patios, pasajes y túneles, además de una fabulosa torre de cuatro pisos que sirvió como observatorio.
En estas tierras calurosas conviven diferentes grupos nativos que conservan sus costumbres y tradiciones. Es emocionante ver a los indígenas de Chamula, con sus holgadas túnicas blancas de lana (solo las autoridades religiosas las llevan negras), que sus antepasados llamaban huipiles o ver las largas tiras que penden de los sombreros de los hombres solteros de Zinacantán.
¿Necesita más razones para visitar Chiapas?... Creemos que no. Solo haga las maletas y déjese seducir por la desbordante naturaleza, la riqueza arqueológica legada por los mayas y el espíritu solidario de los pueblos indígenas.