-Coatepec: espléndida
ciudad de reminiscencias coloniales, tan hermosa y tan rica, que
es Patrimonio Histórico de la Nación. De aires provincianos, sus
más remotos orígenes se encuentran en la época prehispánica, cuando
en estas tierras se asentaron los totonacas. Rodeada de exuberante
vegetación, Coatepec conserva atrayentes casonas coloniales, con
techos altos de viguería, aleros con tejas de barro y patios centrales
atiborrados de flores.
La iglesia de la Virgen de Guadalupe
y el Palacio Municipal son dos de sus joyas arquitectónicas.
Coatepec (vocablo náhualt que significa "Cerro de Serpiente") fue fundada en 1702, pero recién recibiría la categoría de ciudad en 1886. Es conocida por su abundante producción de café, una de las mayores del país y por la variedad de orquídeas que florecen en sus campos, las mismas que pueden ser vistas con mucha facilidad en un fabuloso invernadero que el viajero no debe dejar de visitar.
Su artesanía a base de tallados de cafeto y su exquisita variedad gastronómica (debe probar las acamayas, langostinos de río con sala de chipotle -un vegetal de la zona- y el helado de café) son dos atractivos adicionales que harán más grata su visita.
Se encuentra a 8 kilómetros de Xalapa.
-Museo Hacienda El Lencero: revive el halo romántico
del siglo XVI a través de las reliquias que decoran sus ambientes,
objetos de gran valor como relojes ingleses, candelabros, tapetes
persas, vajillas, camas de plata, baúles de roble seco, armarios
de madera de cerezo y otras preciosidades que crean una atmósfera
de cuento de hadas.
Sus tesoros más preciados son un cuadro de San Francisco de Asís, un piano alemán y un singular candado del siglo XVIII con forma de violín y que, a pesar de su antigüedad, todavía funciona, siendo el celoso guardián de la entrada del jardín central.
La sede del museo fue una antigua hacienda, localizada en un paraje de verdor en el que las siluetas de las montañas cortan el horizonte. La casa principal tiene 8 habitaciones y en su segundo nivel impresiona el llamado "corredor de los pájaros", donde los ojos del visitante se deleitarán con un panorama magnífico de la zona. En su patio posterior sobrevive una añejísima higuera, observadora silenciosa de los 5 siglos de historia de la casa.
La casa hacienda se erigió sobre una terraza natural por orden de Juan Lencero, un soldado de las huestes de Hernán Cortés, quien, tras obtener una merced real (autorización de la corona), decidió instalar un albergue para los viajeros que iban de Veracruz a la Ciudad de México.
A lo largo de su dilatada historia, la casa ha tenido varios usos. En 1935, el estado de Veracruz inició un profundo trabajo de restauración y, finalmente, en 1981, fue acondicionada como un museo de muebles antiguos.
Mágica y cautivadora, sus ambientes han inspirado a personajes universales como Gabriela Mistral, poeta chilena ganadora del premio Nobel de Literatura en 1945. Ella pasó largos ratos de sosiego e inspiración en El Lencero, por lo que le dedicó un nostálgico adiós, el mismo que ha quedado perennizado en una placa que se exhibe en el jardín de la hacienda.
El Lencero se mantiene incólume al paso del tiempo y en sus ambientes aún no se conoce la energía eléctrica. Alrededor de la vivienda hay una vistosa calzada bordeada por frondosos laureles hindúes, una capilla colonial, la casa de las monjas (un curato reformado) y un manantial que da vida a un pequeño lago.
Se encuentra en el kilómetro 10 de la carretera Federal que une Xalapa con Veracruz.
-Xico: es una ciudad afamada por su gastronomía,
siendo el mole xiqueño su platillo emblemático (guiso con carne
y salsa de chile y otros ingredientes), un embajador del sabor que
ha traspasado las fronteras geográficas para imponerse en todo el
país, al igual que el aromático café que se produce en sus campos
generosos.
Quien visita esta tierra rodeada de acantilados, bosques, ríos y
numerosas cataratas, tendrá el mandato imperativo de probar los
deliciosos panes de huevo (con más de 200 años de tradición), el
vino de Mora y el proverbial
xonequi, un portentoso guiso
de frijoles, aderezado con una hierba aromática del mismo nombre.
Después de haber engreído al paladar, anímese a caminar por las
tranquillas calles de una ciudad de arquitectura barroca y con casas
de muros aplanados y cubiertos con viguerías. En el centro, visite
la parroquia de
Santa María Magdalena y el museo
que está a su lado, donde se exhiben más de 300 vestidos obsequiados
por sus fieles a la imagen de milagrosa virgencita.
Todos los años del 18 al 23 de julio, la ciudad se atavía de fiesta
para homenajear a su patrona, Santa María Magdalena. Durante las
celebraciones hay quema de fuegos artificiales, danzas autóctonas,
alfombras de flores, paseos a caballos, peleas de gallo y las clásicas
xiqueñadas, un evento similar a los
sanfermines de Pamplona
(España).
El nombre Xico proviene del náhualt xico-chimal-ko que significa "en donde hay panales de cera amarilla" o "escudo de abejas", aunque algunos etimologistas señalan que su traducción sería "escudo del centro".
Se encuentra a 19 kilómetros de Xalapa.
-Naolico: de raíces totonacas pero de rasgos coloniales,
así es esta ciudad que encandila al viajero por el colorido de sus
antiguas construcciones -pintadas como si fueran esplendorosos arcos
iris- y la habilidad de sus artesanos, ganadores de premios nacionales
por sus bellas máscaras de madera. Ellos también manejan el cuero
con destreza.
Su nombre proviene del vocablo náhualt nahui-ollín, que significa "las cuatro estaciones". Además, esta palabra servía para nombrar un día del calendario prehispánico.
Se encuentra a 32 kilómetros de Xalapa.
-Parque Nacional Cofre del Perote: es una de las
10 montañas más altas de México (4,282 metros de altura) y se encuentra
en la Sierra Madre Oriental. Los hombres de las antiguas culturas
mesoamericanas la llamaron naupa-tecutépetl ("cerro que tiene cuatro
lados"), debido a la forma peculiar de su cumbre, que asemeja a
una gran caja.
El Cofre del Perote es un volcán extinto, rodeado de deslumbrantes paisajes. Aquí se pueden descubrir grandes cañones, inmensos acantilados, cristalinas cascadas y tupidos bosques de pino, oyamel, ciprés, encino y abedul. En el invierno un manto de nieve cubre las copas de los árboles.
Una vieja leyenda refiere el origen de su nombre actual. Se dice que al viajar hacia Tenochtitlán, las huestes de Hernán Cortés pasaron por el lugar, siguiendo un sendero desde el cual se avistaba el volcán; entonces, los soldados se quedaron atónitos al ver la forma de cofre de su cumbre, muy semejante al arca que cargaba uno de los hispanos, apellidado Perote.
"Miren, el cofre de Perote", bromearon durante la marcha, bautizando -sin quererlo- a este Parque Nacional de 11,700 hectáreas, que se extiende a través de los municipios de Perote, Xico, Ayahualulco y Acajete.
Se encuentra a 43 kilómetros de Xalapa, siguiendo la carretera Federal.